Nutricion, Salud

Diferencias entre los alimentos ecológicos y los “normales”

¿Iguales? ¿En serio?

Desde hace unos meses, a partir de la “re-divulgación” de los resultados de un estudio de 2008,  de una entrevista al director de la agencia de seguridad alimentaria, y de la revisión de estudios de una entidad, habréis leído en los principales medios de comunicación,  diferentes titulares  afirmando que los alimentos ecológicos son igual de saludables que los que no lo son, y que no hay diferencias entre ellos, que tienen la misma composición.

Es por lo menos curioso que se haga una noticia de portada en medios tan importantes a partir de una información de hace más de 10 años. Y cómo se hacen titulares muy sensacionalistas y poco rigurosos de las declaraciones de Bernhard Url. Un político que tiene que defender su labor y tranquilizar a la sociedad, que habla de seguridad alimentaria aunque la agencia que dirige no cumple las revisiones de pesticidas y aditivos a las que le insta oficialmente el parlamento europeo.

Intento mantener un espíritu crítico sobre lo que leo y estas noticias me han motivado a dejar el post en el que trabajaba y a escribir éste, para intentar ofreceros una visión alternativa desde mi pequeña tribuna. Un resumen sin condicionantes, basado en los datos de estudios científicos, tras haber leído muchísimos artículos. Ojalá diferentes científicos y autoridades con mayor capacidad de la mía respondiesen a estas desinformaciones.

Las “trampas” de los titulares

La manipulación de la información hace que no siempre estemos comparando lo mismo, que haya trampas en las argumentaciones.

Juguemos a definir lo que es “normal”

-¿Un tomate normal es igual que uno ecológico?

-Depende de lo que consideres “normal

¿Para tí que es un tomate normal?

¿Un tomate de un invernadero es un tomate normal?

¿Y es igual de “normal” si es de un invernadero de Sudáfrica, de Marruecos, China, Tailandia o… de Almería?

Si lo arrancaron hace un mes y ha estado en una cámara frigorífica… ¿Es igual de “normal” que si se recolectó hace dos días cuando ya estaba prácticamente maduro?

Los tiempos de conservación afectan a la calidad nutricional, por ejemplo; unas espinacas refrigeradas 4º C durante 6 días pierden el 50% del ácido fólico y el 25% de los carotenoides.

¿Y es igual de “normal” si es de una variedad u otra?

-No:  La diversidad genética de especies produce diferencias de composición.

Y si éste es el “normal”, el de la huerta del pueblo que hay a 30 km de donde vives …ese… ¿cómo lo denominas?  ¿Crees que es igual de “normal”  que el del invernadero o es diferente?

Lo primero que habría que definir, es : ¿qué comparamos? y en esa comparación si estamos eliminando otros factores que afectan a la esencia de lo que queremos saber.

Desgraciadamente, no hay casi ningún estudio diseñado así que sea concluyente porque NO INTERESA.

La mayoría de los datos que vemos tratan de estudios que recopilan y comparan datos de otros estudios. Es decir un estudio de los datos de composición de un alimento ecológico X se comparan con los datos de un alimento “convencional” Y cada uno hecho por separado pero que cumplan unos requisitos de comparación. Eso no es todo lo riguroso que debiera ser. Y en casos de comparación de alimentos ecológicos y no ecológicos o son estudios muy pequeños o tienen problemas para controlar todos los posibles factores no dependientes del tipo de producción que también pueden influir. (por falta de un presupuesto suficiente).

¿La agricultura intensiva es la agricultura tradicional?

NO, no lo es.

Equiparar la agricultura tradicional  a la intensiva es mezclar dos cosas que no se parecen ni de lejos.

La mayor diferencia está entre la agricultura-ganadería intensiva y la ecológica/tradicional. La agricultura ecológica se podría decir que es la  antigua agricultura tradicional regulada. Evidentemente mejorada por las técnicas actuales. Los sellos ecológicos certifican con un nivel de análisis elevado que los alimentos se producen bajo unos criterios, (muchos de ellos son los métodos tradicionales).

Pensad en qué se diferencia la “esencia” de la agricultura ecológica a la agricultura de los bisabuelos. (En la época de los “abuelos” ya comenzó el uso sin criterio de los pesticidas y abonos).

Por tanto no caigáis en la trampa de no saber cuáles son los lados de la balanza que realmente hay que comparar. No caigáis en la trampa del término:  “normal” = agricultura-ganadería intensiva.

Tampoco es el foco desde hace unos años la seguridad en nuestro entorno, (sí lo es en los países del tercer mundo). Cuando leemos la entrevista al director de la EFSA, (cuyo hermano tiene una granja ecológica), pone el foco en que no hay diferencia de seguridad y pasa de puntillas por la calidad. Los dos factores son importantes para diferenciar alimentos mejores a otros.

Ciertamente la UE ha realizado una labor muy importante en las últimas décadas para aumentar la seguridad de los alimentos. Luego volveré a esta cuestión porque tiene bastantes matices (proporciono datos).

Alegar como contrapunto de seguridad de los productos ecológicos, algunos casos de detección de bacterias fecales en ellos, cuestionar una tendencia hacia la ecología y los cultivos tradicionales, después de sufrir los escándalos de las vacas locas, el abuso de hormonas, el uso del DDT y otras sustancias venenosas… es casi ridículo, no se sostiene la ponderación, ni la facilidad de poner remedio. Además problemas por contaminación bacteriana se pueden dar siempre (véanse Listeriosis de este verano), sin que tengan que ver con la forma de producción.

Esta labor de la UE, cada vez más eficiente sobre la seguridad alimentaria proviene de la inseguridad que existía hace años, casi escandalosa en el “primer mundo“, hoy día superada afortunadamente. De hecho reconoce el director de la EFSA que “queda por hacer respecto a los antibióticos en muchos países de Europa“, (El Mundo, El País). Respecto a los pesticidas, un avance en seguridad, ¡Se lo reclaman los propios organismos de la UE!

Tres objeciones al estudio británico que iguala las calidades de los productos ecológicos a los “normales

1.-Primero: Fragmento de la sinópsis del propio estudio encargado por la  Sociedad Británica de Alimentos (FSA, Food Standard Agency) , la fuente que apoya todos esos titulares. Los medios de comunicación han hecho justo lo que el estudio dice que no hay que hacer.

“El presente estudio no es adecuado para valorar las ventajas y desventajas de los productos ecológicos y no ecológicos. El análisis de los componentes individuales no ofrece datos suficientes sobre los beneficios para la salud de estos productos”

2.-En segundo lugar: Este estudio es una REVISIÓN que comparaba el contenido en nutrientes de alimentos procedentes de cultivos ecológicos versus los de cultivos convencionales. Se partía de  los estudios publicados solamente en dos fuentes, de los cuales solo 55 cumplían los criterios de calidad preestablecidos. Es un número pequeño de estudios.

3.- En tercer lugar: fechas de los artículos: enero de 1958 a febrero de 2008!!!!! ¿Estás de coña? Tomando datos de cultivos con los medios analíticos de entonces y con la forma de cultivar de los años  50 a los 70 por lo menos es sesgar los datos.

No se consideran en esos análisis: pesticidas, abonos, metales pesados ni polifenoles y antioxidantes, así como otros componentes claves.

¿Qué están comparando? Cuando no había equipos con la sensibilidad ni la tecnología necesaria, muchos de los posibles productos nocivos (o no) simplemente no se podían medir adecuadamente, por tanto una parte considerable de las ventajas o desventajas de los productos eran “invisibles”. Todos los análisis de esos años deberían de haberse obviado de esta revisión porque introducen muchos sesgos.

Por ejemplo la agricultura ecológica en España está regulada desde 1989.

De hecho una revisión sobre ese estudio dice lo siguiente:

Dangour et al3 no han incluido en su análisis los resultados de un estudio publicado en marzo de 2008 por Charles Benbrook y su grupo de trabajo. que también han realizado una investigación bibliográfica como la del equipo del FSA, pero siguiendo unos criterios más estrictos… En los productos de agricultura ecológica el contenido total de polifenoles y antioxidantes (quercetina y caemferol) era superior. El estudio FSA de Dangour no realizó ninguna valoración comparativa de estos 2 importantes grupos de nutrientes. En conjunto, Benbrook encontró en los productos ecológicos como media un 25% más de nutrientes y componentes valiosos que en los alimentos vegetales de la agricultura convencional. Estas diferencias se explican por el hecho de que el equipo TOC sólo tomó en consideración estudios a partir de 1980. Según la opinión de los autores, los estudios anteriores apenas son aptos o no lo son en absoluto para realizar una comparación adecuada de nutrientes entre los productos de agricultura convencional y ecológica, ya que los métodos de análisis, los tipos de vegetales y los conocimientos sobre nutrientes han avanzado vertiginosamente en las últimas décadas.

Calidad nutricional de los alimentos ecológicos: una revisión sistemática  Alan D. Dangoura, Sakhi K. Dodhiaa, Arabella Haytera, Elizabeth Allena, Karen Locka, Ricardo UauyaNutrition and Public Health Intervention Research Unit, Department of Epidemiology and Population Health, London School of Hygiene & Tropical Medicine, Keppel Street, London WC1E 7HT, United Kingdom  Dr. Uwe Siedentopp (Elsevier)

Hay otro estudio que extrae conclusiones semejantes publicado en American Journal of Clinical Nutrition, pero la revisión se realiza solamente sobre 12 estudios considerados válidos. “Este estudio concluyó que no hay evidencias suficientes para confirmar que la comida ecológica sea más sana.

Mis objeciones al estudio de Nutrimedia

Extraído del propio estudio:

Se identificaron y seleccionaron tres revisiones sistemáticas (RS) principales relacionadas con la pregunta de investigación por ser las de publicación más reciente

El estudio, … ha evidenciado que aunque algunos alimentos ecológicos muestran mejores perfiles nutricionales, “las diferencias son pequeñas para poblaciones que siguen una alimentación correcta”.

Además, de los pocos estudios que han investigado el impacto de los alimentos ecológicos en la salud, la mayoría son de tipo observacional, por lo que “tienen importantes limitaciones metodológicas que reducen la confianza en los resultados”

En resumen, y teniendo en cuenta toda la evidencia disponible, el grado de certeza de los resultados del efecto de los alimentos ecológicos sobre la salud es muy bajo , debido al diseño observacional de los estudios, a las limitaciones adicionales relacionadas con el potencial riesgo de sesgo, la inconsistencia de los resultados y su imprecisión.

La Clínica Mayo dice algo similar pero un poco más a favor de los orgánicos:

Existe cada vez más evidencia que demuestra algunos beneficios potenciales de los alimentos orgánicos en comparación con los alimentos cultivados de forma convencional. Si bien estos estudios han demostrado diferencias en los alimentos, se dispone de escasa información para sacar conclusiones sobre la manera en la que estas diferencias se traducen en beneficios generales para la salud.

Creo que leyendo ambos comentarios la conclusión que se puede sacar es que faltan estudios, pero que de haberlos en el futuro, lo que parece plausible es que se demuestre mucho más que hasta ahora que los alimentos ecológicos son mejores que los convencionales y la falta de estudios es la que provoca la falta de más pruebas.

Para mí, ¡¡¡¡¡¡¡ la conclusión no es que no haya diferencias!!!!!!!

Sobre todo porque la pregunta del estudio de Nutrimedia es MUY AMBICIOSA, , probar la mejora de la salud de “algo” es muy muy complejo por lo que si partimos de preguntarnos esto a base de revisar la literatura científica (que es lo que han hecho), lo más fácil es que no lo puedas probar por la enorme dificultad y las miles de variables a tener en cuenta.

De hecho se hizo un estudio en Francia sobre 69.000 individuos , un estudio publicado en la prestigiosa revista JAMA que sugiere que “las personas que comen más alimentos orgánicos tienen un 25 por ciento menos de probabilidades de desarrollar ciertos tipos de cáncer”. Y los resultados se han cuestionado por las muchas variables no contempladas. aunque ahí quedan esas conclusiones.

Siempre va a haber más intereses y presupuesto para intentar probar que los alimentos convencionales son suficientes frente a los orgánicos, la diferencia del potencial económico de ambos sectores es gigantesca.

Como escribe la desmontadora de mitos alimentarios la profesora de la Universidad de Nueva York Marion Nestle (irónicamente es su apellido, jajajaja): “La industria de alimentos procesados ​​ha profundizado nuestra dependencia de sus productos al patrocinar y manipular la investigación alimentaria durante décadas”.

Glifosato

Un caso aberrante de intereses económicos y falta de verdadero rigor científico. Un herbicida autorizado que todos comemos frecuentemente.

La IARC (Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer) de la ONU, lo clasifica en el grupo 2A como “probablemente cancerígeno”, otros estudios apoyan esta clasificación aunque la industria ha montado una enorme campaña para presionar a los investigadores y rebatir el dato.

En Europa, por una votación política (no científica), se ha aprobado por 5 años más su empleo recientemente, sin tener en cuenta su peligrosidad y a pesar de que en diversos estudios los valores en análisis de orina infantiles quintupliquen el nivel permitido.

Hay estudios que, Sí que determinan que los alimentos ecológicos son MÁS saludables.

Environmental Health  2017 publica un estudio del Instituto Karolinska de Suecia, revisando más de 200 investigaciones científicas de las últimas décadas y de todo el mundo donde se analizaron alimentos de producción ecológica y de agricultura y ganadería intensiva. Los resultados muestran en la mayoría de los casos “que EL CONSUMO DE ALIMENTOS ECOLÓGICOS PUEDE REDUCIR EL RIESGO DE ENFERMEDADES ALÉRGICAS; Y DE SOBREPESO Y OBESIDAD”, “Los productos lácteos y algunos tipos de carne de producción ecológica tienen un mayor contenido de ácidos grasos omega-3 en comparación con los productos convencionales … aunque reconocen que se deberían llevar a cabo más estudios epidemiológicos en humanos para cuantificar estos resultados.

Haciendo una comparación de los 236 pares  de estudios  y los 11 nutrientes analizados, se observó que la superioridad nutricional de los alimentos orgánicos fue en promedio de aproximadamente 25%. Las diferencias documentadas en éste estudio son suficientemente consistentes para poder justificar una nueva respuesta a la pregunta original– Sí, los alimentos orgánicos de origen vegetal son, en promedio, más nutritivos”.

Charles Benbrook, Xin Zhao, Jaime Yáñez, Neal Davies and Preston Andrews , 2008

Aunque el más importante (y que hace que no se comprenda cómo se da tanto eco a un estudio muy inferior en CANTIDAD de artículos revisados y por tanto de mucha menor ENTIDAD), es el que publicó en el British Journal of Nutrition  la Universidad de Newcastle:

“En el presente estudio, llevamos a cabo metanálisis basados ​​en 343 publicaciones revisadas que indican diferencias estadísticamente significativas en la composición entre cultivos orgánicos y no orgánicos. 

Se encontró que las concentraciones de una variedad de antioxidantes como los polifenólicos son sustancialmente más altas en cultivos orgánicos.

…….Muchos de estos compuestos (…) se han relacionado previamente con un menor riesgo de enfermedades crónicas, incluidas las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades neurodegenerativas y ciertos tipos de cáncer, en la intervención dietética y los estudios epidemiológicos. Además, se encontró que la frecuencia de aparición de residuos de pesticidas era cuatro veces mayor en los cultivos convencionales, que también contenían concentraciones significativamente más altas de metal tóxico Cadmio. También se detectaron diferencias significativas para algunos otros compuestos (por ejemplo, minerales y vitaminas). Existe evidencia de que las concentraciones de antioxidantes más altas y las concentraciones más bajas de Cd están vinculadas a prácticas agronómicas específicas (por ejemplo, la no utilización de fertilizantes minerales N(nitrógeno) y P(fósforo), respectivamente) prescritas en sistemas de agricultura orgánica”.

En los alimentos ecológicos hay menos restos de pesticidas que en los convencionales. El 75% de las frutas los vegetales convencionales y el 32% de los vegetales están contaminados por pesticidas. Las frutas y los vegetales convencionales contienen hasta 7 veces más pesticidas”.

Por último quiero añadir un completísimo estudio realizado en nuestro país con datos actuales que corrobora todas estas conclusiones y las amplía del que copio una parte del prólogo:

Los distintos informes que publica cada año la Unión Europea en cuanto a la presencia de residuos químicos en los alimentos, ponen en evidencia que aún existe un porcentaje considerable de estos que contienen niveles de plaguicidas que superan los límites máximos establecidos (LMR). Y esto se produce a pesar de que, en los países desarrollados, los controles y el seguimiento de la utilización de pesticidas es cada vez más riguroso y preciso.

Si bien es cierto que los alimentos ecológicos no contienen residuos de plaguicidas en niveles significativos, como así aparecen en todos los estudios realizados en nuestro país y fuera de él, no menos importante es que la mayoría de los alimentos ecológicos contienen otras cualidades en cuanto al contenido en materia seca, proteínas, minerales, vitaminas, etc.… muy superiores a la de alimentos convencionales.

Alimentos ecológicos, calidad y salud (SEAE, Junta de Andalucía)

Calidad y concepto de saludable

¿Es peor el tomate de la huerta del vecino del pueblo, que uno ecológico?

La respuesta es :  DEPENDE, (de la forma de cultivo), pero seguramente está más cerca de la composición del tomate ecológico que un tomate proveniente de agricultura intensiva.

Saludable

El aceite de palma ecológico es “casi” igual de poco saludable que el aceite de palma “industrial” (Salvo por la “posible” cantidad de pesticidas y productos provenientes de una extracción química que lo harían hipotéticamente peor aún)

Un alimento saludable lo es por su composición, porque ayuda a la salud, a la correcta nutrición del ser humano,  que tiene como objetivo procurar todos los nutrientes micronutrientes y macronutrientes que le doten de un aporte a cada célula de los componentes necesarios para su funcionamiento óptimo y para facilitar su constante renovación.

Con el menor porcentaje de productos nocivos que puedan ser parte de esos alimentos, para que a la larga no causen daños crónicos y sea posible que nuestros mecanismos de defensa y desintoxicación los eliminen de una manera factible y por supuesto sin contener microbios, virus, hongos o sustancias tóxicas que puedan afectar a la salud de modo agudo.

¿Qué es un alimento ecológico?

Se denomina alimento orgánicoalimento ecológico,​ o alimento biológico al producto agrícola o agroindustrial que se produce bajo un conjunto de procedimientos denominados “ecológicos”. En general, los métodos ecológicos evitan el uso de productos sintéticos, como pesticidas, herbicidas y fertilizantes artificiales. Actualmente la agricultura ecológica, así como la ganadería ecológica, es una industria fuertemente regulada, que en países como Japón, Canadá o la Unión Europea requiere certificaciones especiales para poder comercializar sus productos.

(Wikipedia)

¿Qué alimentos entonces son menos saludables y tienen una composición diferente?

-Los alimentos provenientes de agricultura-ganadería intensiva tienen una composición claramente peor en cuanto a nutrientes que los alimentos procedentes de usos tradicionales.  OJO no digo ecológicos (que también).

Además tienen un porcentaje de productos potencialmente nocivos para la salud humana a largo plazo. (Pesticidas, herbicidas y otros) y aquí sí que la diferencia con los ecológicos es mucho mayor.

Esto lo han demostrado numerosos estudios. Estudios recientes.

¿Porqué hay una diferencia de calidad nutricional, a qué se debe?

A estos factores:

Genética:

En una misma especie hay variedades más ricas en nutrientes que otras. Es curioso como desde que comenzó la agricultura hace miles de años, el ser humano seleccionaba las especies por su calidad y mejor sabor o mayor capacidad nutritiva, sin embargo, desde la industrialización masiva del s. XIX el criterio de “calidad nutricional” fue olvidado en pos de otros criterios centrados en la producción únicamente. Por lo que en numerosos casos las variedades más ricas nutricionalmente no son las seleccionadas para las grandes producciones y por tanto las que tenemos más disponibles.

Cultivo

Los mismos productos pueden crecer de diferente forma si se cultivan en secano o en regadío, si lo hacen en una tierra rica en nutrientes o en una empobrecida, a diferentes temperaturas, según el agua de riego, etc. Aquí radica una de las grandes diferencias entre la agricultura tradicional-ecológica (o ganadería) con las explotaciones intensivas.

Almacenaje , transporte y métodos de conservación.

Numerosos alimentos se cortan , sin dejar finalizar los procesos naturales de crecimiento y por tanto sin poder completar sus ciclos biológicos. Numerosos alimentos pasan tiempos muy largos de espera por el transporte y distribución hasta llegar al consumidor. Este tiempo y las manipulaciones necesarias para su conservación empeora la calidad nutricional, por ello es importante consumir alimentos frescos y de proximidad al menos como una parte básica que no debemos olvidar en nuestra compra semanal.

  • Tratamientos térmicos (arriba indicaba el caso de las espinacas)
  • Tratamientos como las radiaciones ionizantes:

que duplican o triplican el período útil de venta de determinados productos (…). La irradiación conserva los alimentos por la exposición a rayos X o electrones de alta energía, que matan los microorganismos, destruye los insectos, y ralentiza la germinación y maduración de frutas y verduras. También se destruyen cantidades importantes de vitaminas, especialmente C, B1, B2, A, K y E. Además se alteran algunas proteínas, sobre todo las del trigo y se producen radicales libres. Es un método no permitido en los procesos ecológicos“.

Tiempo de crecimiento y a los nutrientes, aguas y elementos coadyuvantes del crecimiento.

La calidad del agua de riego y bebida, la calidad de los ingredientes de los piensos o de los abonos (químicos o biológicos), la combinación de cultivos sinérgicos, el tiempo de crecimiento… influyen en la composición de los alimentos. Los alimentos provenientes de crecimientos intensivos tienen más agua, más nitratos, menos flavonoides, menos aceites esenciales, más metales pesados, menos minerales (en general),  menos vitaminas y menos antioxidantes, la estructura de la grasa en los animales es diferente.  (lo demuestran los estudios).

Por ejemplo los abonos:

Cuando se incorporan al suelo abonos desequilibrados y en forma de sales solubles, estos modifican profundamente la bioquímica de la planta, y por tanto, la composición de los alimentos.

El uso de abonos nitrogenados puede causar algunos efectos negativos en los alimentos:

  • Aumento del contenido en proteínas, pero a costa de una disminución de su valor biológico.
  • Aumento del contenido en nitratos.
  • Disminución del contenido de oligoelementos, por los efectos antagónicos del nitrógeno y los microelementos. (Zinc, selenio, cromo…)
  • Reducción del contenido de materia seca por aumento de la cantidad de agua en el protoplasma celular.
  • Disminución de la conservación y de la resistencia al parasitismo. Los productos se conservan peor, debido al exceso de agua y al incremento de la velocidad metabólica,y los cultivos son más vulnerables a las plagas y a las enfermedades.
  • Disminución del contenido en vitamina C.

Los abonos potásicos afectan en la composición final de los alimentos por:

  • Reducción del contenido de magnesio, calcio y sodio, por existir antagonismo.
  • Disminución del contenido de oligoelementos.

El exceso de abonos fosfatados provoca:

  • Disminución del contenido en vitamina C.
  • Reducción del contenido en carotenos (provitamina A).
  • Disminución del contenido en zinc.

La fertilización basada en la utilización de abonos químicos, provoca carencia de algunos elementos en el suelo y parece ser la causa principal de distintas enfermedades vegetales.

El óptimo de calidad nutricional exige un correcto suministro y disponibilidad en el suelo de los micronutrientes esenciales. Cada micronutriente tiene un nivel determinado en la planta que constituye por sí mismo un factor de calidad, por ejemplo, el manganeso eleva el contenido de carotenos, del cobre, que afecta en el mismo sentido a la tasa y calidad de las proteínas, del nivel de zinc, factor importante de calidad, del boro, que a niveles superiores a los normales, sin llegar a ser tóxicos, eleva la concentración de azúcares y mejora de forma sustancial la calidad de frutas y hortalizas, y el molibdeno, que influye positivamente en la cantidad y calidad de las proteínas”.

Alimentos ecológicos, calidad y salud. Junta de Andalucía

La biología  tiene unos tiempos de crecimiento y desarrollo,  llevar al extremo a las capacidades de crecimiento produce alteraciones en esos procesos. Tratar el crecimiento de un pimiento con unos criterios de producción de ingeniería industrial, casi con los  mismos factores que una planta de ensamblado de coches hace que se produzcan alimentos menos saludables que los que se producen en una huerta convencional.

Los plaguicidas son productos químicos que se utilizan en la agricultura para proteger los cultivos contra insectos, hongos, malezas y otras plagas. Sin embargo, los plaguicidas también son potencialmente tóxicos para los seres humanos. Pueden tener efectos perjudiciales para la salud, por ejemplo, provocar cáncer o acarrear consecuencias para los sistemas reproductivo, inmunitario o nervioso

(web de la OMS)

el uso excesivo de pesticidas es muy peligroso para la salud humana, para el medio ambiente y es engañoso afirmar que son vitales para garantizar la seguridad alimentaria”.

Los pesticidas fueron responsables de aproximadamente 200,000 muertes por envenenamiento agudo cada año

(ONU 2017)

Volvamos a la seguridad de los alimentos

Según los datos de 2018 del ultimo informe de la Agencia de Seguridad alimentaria, el 97 % aproximadamente de las muestras alimentarias analizadas estaba dentro de los límites permitidos. Es un gran dato que debe complacer a los europeos.

Pero…

¿Sabeis dónde realiza los análisis la UE?

” El 64,3 % de las muestras analizadas procedían de Islandia y Noruega , un 28’8% de productos importados de países determinados, más un 6’9% considerados de origen desconocido “

¿Os parecen los mercados más riesgosos y representativos donde realizar un cribado?

Es un informe para mí con un cierto sesgo, lo que no quiere decir que Europa no tenga un alto índice de seguridad alimentaria.

El informe reconoce que “los pesticidas no aprobados por la UE no deben encontrarse en los productos producidos en suelo comunitario, pero pueden encontrase en productos alimentarios de terceros países siempre y cuando no excedan el límite legal. Lo que supone una gran incongruencia, si están prohibidos en la UE, no deberían aceptarse alimentos de terceros países que los contengan”

(República de las ideas de José Oneto)

Por ultimo mencionar que el Parlamento Europeo ha pedido a la CE que prohíba inmediatamente los plaguicidas que han sido identificados como carcinogénicos o con capacidad de alterar el sistema endocrino y afectar a la capacidad de reproducción.

En 2018 el parlamento europeo ha instado a la EFSA (el organismo que dirige Bernhard Url , el de las entrevistas de la polémica) a que realice acciones contundentes sobre la evaluación de diferentes productos fitosanitarios de uso común.

“Más de 200 plaguicidas a pesar de los hallazgos científicos que los cuestionan, han obtenido la renovación del permiso de uso sin que se haya realizado ningún tipo de investigación, al parecer, el organismo que debe evaluarlos, la EFSA, no cuenta con el personal necesario“.

Foodwatch

La reevaluación de estos pesticidas, herbicidas e insecticidas conduciría inexorablemente a que se prohibiera su uso, la CE no puede argumentar falta de tiempo, falta de medios y personal, es su obligación cumplir la legislación y realizar las correspondientes reevaluaciones, sin embargo, en los últimos meses ya se ha anunciado la ampliación del permiso de uso de varias de estas sustancias de alto riesgo. 

(República de las ideas )

La ciencia ha permitido que nos lleguen alimentos sanos, los microbios, hongos y virus son casi inexistentes en los alimentos de consumo. Los antibióticos han mejorado la esperanza de vida y curado miles de millones de personas de enfermedades que eran mortales. El descubrimiento de los conservantes, de los pesticidas y de los abonos han supuesto grandes avances para erradicar el hambre y las epidemias en muchas zonas del planeta, la posibilidad de cultivar alimentos para las enormes poblaciones de cada país se ve favorecida por la ciencia y la ingeniería agroquímica y veterinaria.

Pero tenemos que saber que conforme se ha ido avanzando en el conocimiento de estos productos y sus efectos secundarios, muchos de ellos han sido prohibidos o limitados en su uso porque estábamos tomando sustancias nocivas para la salud y en muchos casos ahora existen límites máximos de concentración admisible en los alimentos (límites que se han ido revisando a la baja también en numerosos casos).

Debemos diferenciar entre tener técnicas para mantener alimentos seguros y buscar técnicas para producir industrialmente a gran escala con menores costes y con tiempos de almacenaje prolongados. No se pueden considerar lo mismo estos dos objetivos.

De hecho si visitáis la web de seguridad alimentaria de la Unión Europea es casi cómico (si no fuera por lo preocupante), ver cómo hay una lista interminable de disposiciones donde se regula a la baja los nuevos límites de determinados conservantes, pesticidas… en diferentes cultivos y alimentos. La EFSA no deja de rebajar los márgenes (y eso que se declaran sin capacidad suficiente de evaluación por falta de personal).

Si lo pensáis hace 20 años esas sustancias eran permitidas y durante años y años hemos estado ingieriendo cantidades superiores a lo que la ciencia de 2019 dice que es admisible para la salud. (que no son las que serán en 5 años). Y no es una sustancia sino la suma de muchas.

Os animo a que veáis como constantemente se rebajan esos margenes legales admisibles. Sería un estudio muy interesante y alarmante conocer la variación de todas las sustancias (abonos, pesticidas, antibióticos, etc.) en los últimos 20 años.

Página de la EFSA. La autorización del producto que se menciona caduca el año próximo, (un año más lo tendremos entre nosotros pese a las pruebas). Las autorizaciones son por 10 años… que se llevan consumiendo resíduos de este producto en los alimentos. Un ejemplo de tantos.

Lo trágico de esa reflexión es que muchos de esos productos son tóxicos por acumulación a lo largo de los años. O producen daños al ser humano por exposición crónica (lo de la tortura de la gota de agua). Por ello se les pone en el punto de mira de las enfermedades crónicas de mayor prevalencia en la actualidad. Su daño es lento y en muchos casos durante muchos años no se han estudiado ni aún se conocen exactamente los mecanismos de toxicidad porque no son objeto de estudio prioritario y no hay dinero para estas investigaciones de un modo suficiente. Además hay que pensar que no estamos expuestos a un herbicida, etc. sino a muchos a la vez, aunque sea en cantidades pequeñas.

“Hasta 1993, se habían revisado el 80 % de los 223 ingredientes activos. Se había aprobado menos del 40 por ciento!!!!! y aproximadamente el 15 % se ha limitado a tipos específicos de aplicación.”

(Resumen del WWF basado en informes del organismo de protección ambiental de Dinamarca). Hablando sobre los biocidas y conservantes alimentarios.

Mi opinión es que un sector tan estratégico como el de la alimentación tiene una insuficiente regulación. Tenemos medio país vacío con enormes extensiones de campo sin cultivar, con una enorme tasa de paro y sin embargo zonas al borde del colapso ambiental por los cultivos intensivos.  

Se ha abusado de los pesticidas y abonos, de las hormonas

Recordemos:

  • DDT (prohibido desde los 80 y aún aparece en los análisis de tejidos grasos o placentas de embarazadas) Estudio UGR.
  • Clembuterol
  • Las harinas de carne (enfermedad de las vacas locas)
  • Hormonas, ( pollos con dioxinas)
  • Empleo de  virus, (mixomatosis,1980)
  • El empleo indiscriminado de antibióticos en los piensos medicados “preventivos” (una aberración absolutamente generalizada hace 20-30 años que conozco de primera mano porque trabajé en ese sector en esa época) .

Como ejemplo de unas prácticas ya casi extintas en la UE (no en otras zonas del mundo) y que fueron comunes durante muchos años.

Por supuesto la agricultura y ganadería debe de aprovechar la tecnología y la ciencia y que se deben de emplear productos que mejoren el crecimiento y la salubridad de los animales y plantas, pero todo ello con un sentido de respeto a la biología, a la naturaleza y enfocado siempre a obtener nutrientes saludables, no con el casi único objetivo de producir a un precio más bajo en el menor tiempo posible.

No confundáis eficiencia para la salud y el desarrollo con búsqueda a toda costa de la macroproducción con criterios económicos. Por favor tened claro que un una estrategia no implica la otra y esta es una “trampa” recurrente en los argumentarios contra los cultivos tradicionales.

La presión establecida por las grandes cadenas de distribución alimentaria sobre los productores, los bajos precios de adquisición al productor son la base que conduce a una producción masiva y low cost

Aquí bajo mi opinión es donde la UE debería de poner el foco, pero hay enormes lobbys implicados y es muy difícil cambiar estos enormes intereses económicos aunque sea a costa de producir alimentos  empobrecidos respecto a lo que podrían ser potencialmente y con preocupantes niveles de contaminantes aún autorizados.

Hoy día existen alimentos de primera y de segunda.

Si sumamos la menor concentración de nutrientes de los productos intensivos a las perdidas de nutrientes en el transporte y almacenaje y a la perdida de nutrientes en la manipulación y procesado debemos de entender que del potencial supuesto de un alimento puede ser que nos esté llegando menos de la mitad de la concentración de diferentes nutrientes cuando lo ingerimos… Y luego os tomareis unos suplementos vitamínicos y al tomarlos os sentiréis “mejor” 😉

Os desvelo otra trampa que hacen en las argumentaciones frente a las producciones tradicionales:

Se suele decir que los alimentos de cultivos intensivos en todo caso contienen porcentajes de nutrientes que cubren los requerimientos mínimos diarios.

Los cálculos de las necesidades mínimas diarias de cada nutriente son un convencionalismo dietético que cambian sus valores cada cierto tiempo. Y como término absoluto es un error de concepto porque depende de la edad, del sexo, de la actividad física, del estado de salud, del estado mental, de la época del año, del lugar de residencia (por exposición a oxidantes por ejemplo) y así podemos seguir…

Pero es que si lo pensáis el argumento se vuelve contra quien lo sostiene. Porque ¿preferís un alimento que contenga el mínimo o uno abundante y rico en composición? En sí ya están admitiendo dos calidades en alimentos ( los que van al mínimo de nutrientes y los que no) cuando niegan las diferencias de composición. A mí me recuerdan a los terraplanistas.

¿Os convence que un alimento tenga el mínimo? ¿o que paguéis por un alimento que contiene un 25 % de media menos de nutrientes de los que debiera contener? (y con pesticidas, aunque sea en un 97% por debajo de los niveles hoy considerados aceptables)

Y como os decía, si partiendo de cumplir el mínimo o “casi mínimo” necesario, el alimento se guarda varios días, se calienta, fríe, cuece, etc, etc, etc. Tras las mermas de nutrientes que sufre en esos procesos ¿en qué niveles nos quedamos?

Y si tus necesidades nutricionales son superiores al mínimo (por millones de motivos)… ¿Qué?

Otras “trampas” tratan sobre la cantidad de proteínas y grasas que pueden asemejarse en productos orgánicos e intensivos, pero lo importante en numerosas ocasiones no es el dato absoluto, sino el perfil de grasas (que no son todas iguales) y las concentraciones de proteínas y aminoácidos, porque no son iguales todos, nutricionalmente hablando.

Debido a la preocupación de una parte del mercado por comer saludablemente nació una respuesta  para satisfacer esa inquietud con los alimentos ecológicos.

Esta tendencia se inició en los países más industrializados ante el nivel de “desnaturalización” y contaminación al que se estaba llegando en la producción de alimentos. Pero estos tipos de alimentos  no se han terminado de regular convenientemente y esta legislación ambigua en toda la UE, (hoy día mejor), hace que existan infinidad de sellos eco-bio-natural, etc. Cada uno con unos requisitos diferentes desconocidos por el consumidor y que en muchos casos que no ofrecen lo que el consumidor cree.

Por ejemplo un alimento bio ultraprocesado tendrá una calidad nutricional muy semejante a otro no bio (en muchos aspectos la mayor parte de sus ventajas se han perdido). Y si proviene del otro extremo del mundo también pierde una gran parte de su sentido respecto al medioambiente y los procesos de conservación.

Hay  etiquetas engañosas en los productos orgánicos, (pero también en los alimentos convencionales y ya no digamos en los dietéticos)  los fabricantes diseñan sus etiquetas a medias entre los departamentos jurídicos y los de marketing, siempre manteniéndose en el filo de la navaja. Esto se solucionaría con una legislación más clara y transparente.

Cuando entro al súper ecológico que hay frente a mi casa, suelo salir casi siempre sin nada porque me gastaría bastante más del doble de mi presupuesto alimentario.

No veo justificación “real” para esa burbuja de precios, a muchos nos indigna y produce un movimiento en muchas personas refractario a los productos ecológicos.

Situación que explotan los interesados en promover los  cultivos intensivos y sus corporaciones.

Tampoco ayuda cierto extremismo de una parte de los consumidores de este tipo de productos, que les hace parecer marginales o ligado a unas ideas políticas-sociales que no todo el mundo tiene que compartir, cuando la alimentación y el respeto por el medioambiente no tendría que tener bandos. Esta “cultura“, por fenómenos psicosociales grupales, hacen menos interesantes para otros grupos de población los conceptos de orgánico, ecológico, natural, por falta de conocimiento, por los clichés y la enorme desinformación mediática.

Soluciones

Como se suele decir, en el punto medio está la virtud.  Esa virtud la tenéis en muchos cultivos-explotaciones ganaderas de pequeños-medianos  productores  que producen con la suficiente calidad lo que yo sí denominaría “productos normales”, productos bastante naturales, con criterios medioambientales aceptables y calidades muy altas pero que están asfixiados económicamente y tienen que estar continuamente lidiando con los margenes, mientras que los intermediarios ganan exponencialmente. 

Potenciar las explotaciones pequeñas y medianas es la clave. El desarrollo de las pymes, ha llevado siempre al mundo a las mejores situaciones. Y este camino es el que nos llevaría a volver a comer mejor.

Hace poco conocí la historia de una empresa que está luchando por transformar un sector. Las flores que se recogen en un campo de España van a Holanda, se subastan y vuelven a las floristerías. por ello muchas veces los ramos que regaláis duran tan poco, llevan dando vueltas meses o semanas con el deterioro de la mercancía, el gasto energético de conservación y transporte, etc. Además del paso por innumerables intermediarios que no aportan valor alguno pero se quedan con el mayor porcentaje de beneficios. Pues esta empresa ha conseguido poner en contacto por internet, mediante la figura de un market place, a los productores con los consumidores finales, que se benefician de un producto más fresco y más barato. Sin tener la menor relación con ellos los menciono por amor a su idea: https://www.thecolvinco.com/es

Ya se han hecho tímidos intentos. Quizás  inventar un market place de amplio alcance, donde consumidores y productores de alimentos se pongan de acuerdo, eliminando la especulativa  figura de los todopoderosos  intermediarios sería el futuro deseable para rebajar la presión económica sobre la producción alimentaria y alcanzar  la viabilidad, que llevaría a conseguir la sincronía entre una producción agro-ganadera optimizada  y la demanda de alimentos saludables. Al menos nos permitiría adquirir productos de cercanía a buen precio para una parte de nuestra despensa, un sistema complementario con los otros canales.

Ojo al dato @JeffBezos 😉

homoboticarius

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *