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Nutricosméticos. Nutrientes y piel.

¿Podemos mejorar  nuestra piel, nuestra belleza, desde la alimentación?

 La respuesta es 

Somos lo que comemos. Nuestra alimentación se ve reflejada en todas las funciones y órganos de nuestro cuerpo y la piel es un órgano, el más extenso, (unos 2 metros cuadrados), pesa sobre 5 Kg  y está en constante renovación. No os voy a explicar la estructura de la piel, no es el objetivo en este post.

Pensad que son células como las del resto del cuerpo y hay proteínas, lípidos, vasos sanguíneos, terminaciones nerviosas, con estructuras proteicas que dan elasticidad y firmeza.

La piel tiene una función fundamental, servir de barrera, de defensa frente al exterior  y también proporcionarnos el sentido del tacto e información sobre el entorno, regular nuestra temperatura y excretar y segregar diferentes compuestos.

Ingerir los alimentos (o sus componentes), y determinadas plantas en cantidades adecuadas, nos ayuda a tener optimizados los mecanismos que construyen una piel adecuada y maximizar nuestros sistemas para prevenir,  mejorar  y hasta curar determinados problemas de la piel.

Desde hace tiempo  se daba por sentado que había complementos beneficiosos para mejorar el estado de nuestro cabello y uñas pero ha sido más recientemente cuando se han comenzado a utilizar  suplementos para mejorar  la piel. Los llamados nutricosméticos.

Se trata de un nicho comercial para los laboratorios, explotado por la bajada del margen de los medicamentos ¿o hay algo más?

Para mí, la respuesta esta clara, las evidencias demuestran que la piel se mejora cuando tiene los nutrientes adecuados y los laboratorios responden a una necesidad  de la sociedad, aportando una propuesta, respaldada cada vez  por más estudios.

Tenemos que remarcar que si realizásemos una alimentación muy variada y completa  seguramente obtendríamos todos los beneficios de los nutricosméticos  con nuestra dieta, pero hasta las personas que intentan comer bastante bien, suelen  tener carencias de diferentes nutrientes, carencias de diferentes proporciones.

La nutrición no es una ciencia que ha llegado al conocimiento absoluto. Actualmente se estudian diversos nutrientes porque se cree que en las dietas “convencionales” actuales se ingieren cantidades mucho menores a las que se han tomado durante los miles de años de la evolución humana y esto podría ser causa de diferentes alteraciones de la salud (por ejemplo: los omega 3, minerales, antioxidantes o la fibra).  Así que no está totalmente claro ni siquiera  ¿Qué es tener una correcta alimentación?

Lo que sí está claro, es que la mayoría de la población realiza una dieta insuficientemente equilibrada en nutrientes de calidad y de ahí la necesidad de complementarla. Así, la ultima pirámide nutricional publicada,  incluye los suplementos dietéticos como un elemento más.

Además existen muchos factores de la vida actual que incrementan los requerimientos de diferentes nutrimentos y a diferentes edades se pueden necesitar cantidades mayores de determinados elementos, lo que no siempre conocemos o remediamos.

Por ejemplo: la exposición al sol es una de las causas mayores de fotoenvejecimiento de la piel. Si queremos seguir exponiéndonos al sol, además de la obligatoriedad de utilizar cremas solares, tendremos que aportar una tasa de antioxidantes mucho mayor en la dieta para prevenir el efecto nocivo de los radicales libres, si hacemos esto además de beber más agua, estaremos optimizando nuestra protección.

Otro ejemplo, si realizamos mucho deporte, necesitamos también incrementar nuestro aporte dietético de proteínas y de antioxidantes y agua. Si fumamos, (malísimo para nuestra piel), debemos de tomar muchos más antioxidantes… y pensar en dejarlo lo antes posible por el resto de consecuencias ;).

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Todos los factores que se nombran a continuación, como resumen afectan a la calidad de la piel, cabello y uñas:

La genética, la edad, la exposición al sol, el tabaco, el alcohol, las drogas, la contaminación ambiental, el empleo de detergentes y jabones, la temperatura ambiental excesiva (baja o alta), el  trabajo en lugares con sistemas de calefacción-refrigeración,  el estrés, la alimentación con demasiados productos elaborados y procesados, el exceso de azucares y grasas saturadas, la cantidad excesiva de calorías, los anticonceptivos y numerosas medicaciones, diferentes enfermedades, (crónicas o agudas), la ingesta insuficiente de agua, la falta de actividad física, el uso prolongado de guantes, sombreros, vestimentas que no transpiren y con colorantes o componentes agresivos, etc.

¿Sobre qué características de la piel podemos influir por la nutrición?

  • Firmeza, elasticidad, hidratación, luminosidad, renovación, irrigación, arrugas, (envejecimiento), etc.

¿Sobre qué alteraciones de la piel podemos influir con los nutrientes?

  • Manchas, acné, rojeces, atopia, alergias, dermatitis, psoriasis, etc.

Una de las preocupaciones mayores sobre la piel es su deterioro por la edad. El envejecimiento cutáneo es intrínseco a la vida, sucede por múltiples mecanismos  que actúan simultáneamente, hay factores externos que pueden influir en su aceleración o en su ralentización y hay factores internos con un marcado componente genético poco modificables.

Las células se renuevan constantemente y conforme pasan los años el mecanismo genético de renovación se va alterando y pierde eficacia. El envejecimiento es un fenómeno multicausal con un componente genético importante, pero entre los factores sobre los que podemos actuar, fundamentalmente envejecemos porque: nos oxidamos, nos glicosilamos, también se cree que porque nos inflamamos y por modificar nuestros niveles de hormonas.

Estos mecanismos hacen que nuestro ADN pierda capacidad de renovación o producen  daños celulares que cada vez son más difíciles de reparar por el organismo.

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Muchas enfermedades degenerativas relacionadas con el envejecimiento, tienen su origen en los procesos de glicación. La glicación se incrementa desde los 35 años de media y por la exposición al sol. Esta reacción química entre las proteínas y azúcares conlleva una alteración permanente de de las proteínas, (modifica irreversiblemente sus características físicas y sus funciones biológicas).  Los azucares alteran la estructura de las proteínas haciéndolas poco funcionales.

Además de perder la funcionalidad progresiva, los compuestos químicos que se generan con esa reacción son nocivos para el organismo ya que inducen una mayor tasa de muerte celular. La hiperglucemia crónica (alto nivel de glucosa en sangre), favorece una mayor tasa de glicación y provoca que los mecanismos naturales del organismo para combatir estos procesos se vean desbordados.

Un exceso de azucares en sangre crónico produce  envejecimiento acelerado. Recordemos que la estructura de la piel está sustentada por proteínas (colágeno, elastina, etc.) y su glicación las hace menos abundantes y de peor calidad.

La primera conclusión que debemos extraer es la necesidad de restringir el consumo de azucares refinados y  el porcentaje de hidratos de carbono en nuestra dieta. También podemos tomar nutrientes que combatan este proceso.

Numerosos estudios constatan el efecto de los radicales libres sobre el envejecimiento. El oxígeno es fundamental para la vida, pero  como todo en la naturaleza tiene su nivel adecuado, la oxidación es una reacción química necesaria,  resultante de numerosos procesos que se desarrollan en el organismo, pero entre sus incovenientes están la formación de los radicales libres de oxigeno, un factor citotóxico, que ocasiona modificaciones en los lípidos, en las proteínas y en el ADN, causante de un daño celular que acelera el envejecimiento.

En cada célula tenemos unas estructuras responsables de generar energía, son las mitocondrias y  los radicales libres parecen alterar fundamentalmente el ADN  de estas estructuras, el daño mitocondrial está totalmente relacionado con el envejecimiento.

El organismo tiene mecanismos de defensa frente a la oxidación. Unos son internos, todo un arsenal de compuestos como el glutatión y las enzimas antioxidantes que interrumpen la cadena oxidativa, y también existen sustancias químicas que provienen del exterior  que contribuyen a luchar contra la oxidación como las vitaminas E y C , los carotenoides y otros antioxidantes.

Si desde la dieta conseguimos  aportar elementos que combatan estos procesos para que la renovación de las células sea mejor durante más tiempo, estaremos disminuyendo los factores que favorecen el envejecimiento.

Este principio afecta a la piel pero por supuesto es general para todas las estructuras de nuestro cuerpo y es evidente que no obtendremos la fuente de la eterna juventud,  pero la nutrición adecuada y los nutrientes optimizados pueden contribuir a una mejor calidad de vida, a una piel mejor durante más tiempo.

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Hay otro segundo aspecto que tenemos que considerar: conforme pasan los años, desciende nuestra capacidad de producir sustancias fundamentales para la piel (y otros órganos) y a la vez disminuye nuestra capacidad para absorber correctamente todos los nutrientes. Nuestra tasa de reposición o de fabricación desciende.

La suplementación nutricional (o la alimentación adecuada), consigue que estos déficits progresivos de “materiales de reposición y construcción” sean menores. El ejemplo más en auge actualmente es el colágeno y el ácido hialurónico.

Nuestra capacidad de formar colágeno desciende con la edad y si aportamos más de los elementos que ayudan a reponer las estructuras en las que participa (vitamina C, magnesio, aminoácidos y peptidos, etc) nuestras estructuras con colágeno se mantendrán mejor y realizaran sus funciones eficientemente por más tiempo.

Y si prevenimos las enfermedades crónicas, (muchas de ellas relacionadas con trastornos alimentarios),  mejoraremos no solo nuestro hígado, corazón o páncreas, sino que como estamos en un sistema totalmente interrelacionado, también será mucho más fácil mantener una piel mejor.

Por esto antes de pensar en  la piel únicamente debemos de  preguntarnos como funciona todo nuestro organismo  ya que en muchas ocasiones la visión del conjunto (holística), es la que nos dará la clave para tratar las partes.

Cuando pensemos en tomar algún nutricosmético, sería recomendable consultar con vuestro farmacéutico, ya que si corregimos determinados hábitos, el efecto de los nutricosméticos será mucho mayor, puede que no los necesitemos (o que no sea el más idóneo para nosotros el que estabamos pensando elegir) o puede que sean necesarios nutrientes que no sospechábamos.

Un aspecto que queda por describir es la relación entre cosmética y nutricosmética. Están íntimamente relacionadas y combinarlas consigue efectos sinérgicos (1+1=3).  😀

Para mí, (que soy titulado en Dermocosmética y en Nutrición, y me apasionan estas materias),  esta relación es importantísima!!!! y no por afinidad, sino por una realidad constatable.

Se ha demostrado que complementar un tratamiento cosmético con un activo vía interna potencia el efecto que queremos obtener. La belleza del siglo XXI comprende la nutribelleza y la cosmobelleza, (también la tecnobelleza). Y no sólo se trata de estética, sino fundamentalmente de la salud de la piel.

Para utilizar correctamente los nutricosméticos debemos de consultar a un especialista 360º por lo que el farmacéutico es el idóneo para  valorar nuestro tipo de piel y cómo se encuentra, (sus necesidades), conocer y valorar nuestros hábitos alimentarios, determinadas circunstancias de la salud y la edad y así poder determinar qué suplemento nutricional puede ser el más indicado, además de proporcionarnos pautas saludables y una excelente combinación de suplementos y cosméticos, específica para nuestras necesidades.

Si mantenemos una vida saludable, seguramente conseguiremos una piel saludable, remarco la idea  de que es más difícil cuidar la piel si no cuidamos nuestro corazón, pulmones, hígado, etc. ¡Y el estado anímico también forma parte de este “pack” ¡

Por ejemplo, el sueño es fundamental, podemos usar correctores antiojeras, contornos de ojos drenantes, pero si detectamos un problema para dormir adecuadamente, tomar melatonina para mejorar la calidad del sueño (es un ejemplo), puede hacer mucho  más efectivo nuestro “plan antiojeras“.

Si aún eres joven y  tus preocupaciones no son como evitar el envejecimiento, sino cómo mejorar el acné. Primero: ¡¡¡te equivocas!!!, desde joven ya debes de prevenir (no cuesta tanto) y  segundo: lee mi guía para encontrar respuestas específicas.

Bueno supongo que la mayoría estáis leyendo este post y pensando que aún no he hablado de los productos en concreto.

¡Es cierto!

Pero es porque os brindo un regalo por separado:

La mega guía de Nutricosméticos 

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En ella os describo las más importantes inquietudes para cuidar y tratar la piel y los activos que se incluyen en la composición de los nutricosméticos, con sus funciones, (intentando que sea didáctica y sencilla porque está escrita para usuarios, no para técnicos).

Como pincelada de los contenidos de la guía os recomiendo unos mínimos básicos:

El primer “nutricosmético” del que no nos podemos olvidar es ¡ EL AGUA !  Os hablaré de otros elementos para la hidratación, pero si no cumplimos lo más básico que es beber unos 2 litros de agua al día, será complicado hidratar la piel.

Ante cualquier alteración de la piel: acné, rosácea, dermatitis, atopia, etc… (lo desarrollo en la guía), el primer elemento que yo recomiendo son:  LOS PROBIÓTICOS  y esto es por la cantidad de estudios recientes que demuestran su eficacia (y por mi propia experiencia en el mostrador de la farmacia), con el feedback de los clientes que me aporta numerosos casos de éxito desde hace años.

Tengo tanto que decir de ellos, que mejor lo resumo en la guía. Lo confieso, soy un “flipao” de los probióticos, pero es que ¡¡¡¡¡funcionan!!!!!

Teniendo en cuenta los mecanismos de envejecimiento  y de deterioro de la piel, el siguiente grupo de sustancias importantes son los ANTIOXIDANTES. (Con matices)

Existen además diversas plantas medicinales que se incluyen en los nutricosméticos por aportar propiedades beneficiosas como: la mejora de la circulación sanguínea, disminuir la reactividad alérgica, acelerar la cicatrización o por sus capacidades antisépticas, entre otras muchas funciones.

Y como esto es una pincelada, acabo mencionando un grupo fundamental que abarcaría a todas las sustancias que construyen nuestra piel en todas sus capas y estructuras (grasas, vitaminas, ácidos grasos, proteínas como el colágeno, ácido hialurónico, minerales como el silicio, el calcio, el magnesio y oligoelementos como el zinc, azufre, etc.).

Si faltan elementos constituyentes en nuestra alimentación, el “edificio”  (la barrera cutánea), se construye peor que si tenemos disponibles los mejores materiales y en la mayor cantidad.

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Jose Alberto Rubio Muñoz

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