Belleza

Consejos para lucir Pelazo (VI). Productos capilares

Hola

Gracias por venir a leerme

Con este post termina la serie sobre el cabello. Hoy os hablaré sobre los productos capilares para que tengáis más claros algunos conceptos importantes.

Si leéis todos los artículos tendréis el nivel pelazo a vuestro alcance.

Champú

Un champú debe de ser suave y no es más efectivo si produce mucha espuma.

Una mayor cantidad de espuma se genera por los surfactantes, entre ellos los más eficaces, pero también los más agresivos, son los sulfatos.

Los sulfatos realizan una eficaz limpieza, pero la mayoría de ellos demasiado agresiva, de aquí que desestabilicen el equilibrio natural del cabello, que irriten y además que contaminen bastante. Quizás el más conocido es el Lauril sulfato sódico.

Hay champús suaves que contienen menor cantidad de sulfatos y
no todos son igual de agresivos.

Para un aseo diario no necesitamos una limpieza drástica, habitualmente no venimos a casa de un partido de rugby, de una cuadra o de que le caiga al pelo una cantidad anormal de suciedad.

Aún en estos casos de mucha suciedad, con un champú más suave y 2-3 aplicaciones  suele ser suficiente.

Recordad que debemos regular y respetar nuestro cabello y muchos sulfatos son muy agresivos (innecesariamente). Revisad los post anteriores.

Ahora hablemos de las siliconas:

Las siliconas crean una falsa apariencia de hidratación y brillo, crean una película que recubre el cabello, inicialmente aportan una apariencia de brillo y suavidad que es pasajera.

Se emplean en champús y también en acondicionadores y mascarillas. (También en cosméticos faciales y cremas de manos y cuerpo).

Son productos sintéticos que se acumulan en el cabello y cuero cabelludo impidiéndolo “respirar”, lo debilitan, atraen la suciedad y son tóxicos para el organismo y para el medio ambiente, podría decir mucho más pero creo que para el objetivo de este post ya se entiende suficientemente que son muy perjudiciales y que sus beneficios son pasajeros y no compensa su empleo.

En una etiqueta de un champú con siliconas (mascarilla o acondicionador también) encontrareis  uno o más de los siguientes ingredientes:

Dimethicone, Dimethicone copolyol, Cetyl dimethicone, Cetyl dimethicone copolyol, Behenoxy dimethicone, Amodimethicone, Phenyl trimethicone, Lauryl methicone copolyol, Dimethiconol, Cyclomethicone, Cyclohexasiloxane,  Hydroxypropyl Polysiloxane,  Cyclopentasiloxane, Siloxane, Cyclohexasiloxane.

Si hemos usado productos con siliconas y decidimos dejar de hacerlo, el cabello tardará un tiempo en recuperarse.

Posiblemente los primeros días, hasta las primeras semanas, lo veamos peor, esto no debe haceros cambiar de protocolo,  en muy poco tiempo restableceremos la salud y el brillo natural del pelo (que será más duradero y efectivo).

Cualquier deseo estético que anhelábamos con el empleo de las siliconas se puede alcanzar actualmente empleando productos con ingredientes naturales mucho más saludables y efectivos.

Existen proteínas vegetales que generan efectos filmógenos y productos sintéticos mucho menos agresivos, con estructuras porosas en forma de malla, menos contaminantes, más fáciles de retirar, menos oclusivos…la tecnología ha desarrollado muchas alternativas.

Otras cuestiones sobre las que no reflexionamos y deberíamos:

El color de un champú, en numerosas ocasiones proviene de un colorante artificial, que sólo tiene un sentido estético para atraer a la hora de adquirir el producto, un elemento de marketing para decidir la compra sin ninguna funcionalidad sobre su labor, exponiendo innecesariamente a nuestro cabello a este tinte generalmente artificial (y posiblemente tóxico con su empleo a lo largo de años).

Y el olor de un champú proviene de un perfume y para que ese perfume pueda estar disuelto en el champú se ha añadido alcohol, que irrita y reseca, además tanto el colorante, el disolvente del colorante, el perfume y el alcohol disolvente del perfume son posibles fuentes de reacciones alérgicas o de sensibilidad, por lo que mejor evitarlos.

Quiero decir : buscad formulaciones simples, no es necesario que un champú contenga 20-30 ingredientes.

A través del champú podemos obtener más beneficios, no solo el lavado, siendo un vehículo muy adecuado y empleado para tratar diferentes casuísticas, así existen champús hidratantes, reguladores de la caspa, medicados, que mejoran el volumen o mantienen mejor el color de un tinte, etc. En estos casos las formulaciones serán más complejas.

Casi en todas las situaciones en las que se recomienda un champú de tratamiento, la buena praxis sería emplear el champú de uso diario, suave alternándolo con el de tratamiento, a razón de 2-3 días de tratamiento por semana generalmente y en todo caso debemos de seguir las recomendaciones del fabricante o del profesional.

Desterremos otro mito: Vitaminas, aminoácidos, provitaminas contenidas en un champú, así como algunos extractos vegetales no tienen ninguna efectividad, nunca se ha demostrado su eficacia.

Razonemos; el pelo, es un tejido muerto en su estructura externa. Sus células ya no tienen núcleo, han crecido y se han endurecido y cohesionado para realizar una función protectora. Las células de la fibra capilar son un muro, un escudo.

Si formamos un escudo de juncos, los juncos que cortamos, secamos y trenzamos ya no crecen ni necesitan nutrientes. Si formamos un muro de bloques de cemento, los bloques ya recibieron arena agua y cemento en su proceso formativo, ya no requieren más componentes para formarse.

Las células que forman el pelo no crecen ni cambian (ya lo hicieron) por tanto no absorben estos elementos, tampoco se absorben a nivel de la parte viva, (el folículo piloso), porque no penetran prácticamente por la piel, son moléculas muy grandes y su utilidad vendrá por su ingesta vía oral a medio plazo y siempre que exista una carencia.

Por tanto este reclamo publicitario no tiene el menor fundamento científico.

Los ingredientes que sí son recomendables en un champú son los que regulan o aportan algo a nuestro tipo de cabello o a la situación específica en que nos encontremos, (hidratación, irritación, seboregulación, caspa, infección, mejor microcirculación sanguínea, etc.)

Recordemos que a la fibra capilar lo que tenemos que aportarle (además de limpiarla), son productos que le ayuden a mantener su estructura hidratada, sellada e íntegra.

Otra práctica que no tiene sentido es el empleo de champús para bebés porque son demasiado suaves y suelen contener mayor porcentaje de grasa, de lípidos que nutren e hidratan el cabello de los bebés, pero que no son recomendables para los cabellos adultos, porque pueden engrasar el cuero cabelludo.

En el post anterior comenté el empleo de jabón para limpiar el cabello. No es recomendable.

Champú seco

Si vas de viaje o no tienes tiempo de lavarte, existe una alternativa; los champús secos.  

Realmente no son un champú, se utilizan sin agua, actúan sobre el cabello, (pero no sobre el cuero cabelludo), contienen agentes absorbentes y alcohol disueltos en la espuma que se pulveriza a unos 30 cm del cabello, la suciedad se emulsiona con estos activos (es importante dejar actuar unos 10 minutos) y se elimina parcialmente al arrastrar por cepillado el producto.

El champú seco absorbe una parte de la grasa pero otra parte queda como un residuo en nuestro cabello y cuero cabelludo  y es una capa que debemos eliminar.

A veces se usan para disminuir el número de lavados o incluso para dar volumen al cabello entre lavados, principalmente de personas con el pelo largo.

A largo plazo, los champús secos no son recomendables porque dejan residuos que alteran y perjudican los folículos pilosos. Como opción ocasional sí pueden ser útiles pero sabiendo que su efecto no es tan eficiente como el de un lavado.

Los champús  secos absorben grasa, pero también olores y contaminación con lo que cuanto antes los retiremos del cabello mejor, porque, a medio plazo ocluyen el cuero cabelludo y por tanto son perjudiciales.

La mayoría de los expertos los desaconseja como rutina.

Acondicionador

Es un producto que proporciona hidratación, nutrición y facilita el peinado. Aconsejable para todo tipo de cabello, masculinos o femeninos y necesario en cabellos deshidratados y dañados, especialmente cabellos largos porque además de su función primaria hidratante,  mejora la suavidad, aporta  brillo y volumen, facilita el peinado (desenredante), reduce el encrespamiento, previene la rotura del cabello y la aparición de puntas abiertas. 

Se puede emplear a diario o varias veces a la semana y sus formulaciones se adaptan a los diferentes tipos de cabellos o necesidades.

Utiliza poca cantidad, demasiado acondicionador dejará el pelo apelmazado. Aplícalo después del champú, (existe la práctica de emplearlo antes del champú buscando obtener más volumen), pero esto solo hará que el cabello se lave peor.

Podemos hacer esto en caso de tener el cabello bastante seco y estropeado y no demasiado sucio pero existen productos para mejorar el volumen y la hidratación (pre champús), específicos.

Retiraremos el exceso de agua con una toalla  tras aclarar el champú, el acondicionador se distribuye con las manos en todos los mechones de puntas hacia arriba hasta media melena, no debemos de llegar a la raíz (porque engrasaríamos innecesariamente el cuero cabelludo),  dejamos unos minutos para que actúe y finalmente aclararemos con agua templada sin frotar en exceso.

Si empleamos una mascarilla no usaremos acondicionador ese día, salvo que tengamos el cabello realmente dañado.

También existen champús con acondicionador incorporado y cremas lavantes que serían más que un champú con acondicionador una mascarilla lavante. Como son productos muy nutritivos hay que emplearlos cuando el cabello esté realmente seco o alternarlos con productos menos grasos.

El cabello rizado suele necesitar hidratación y nutrición intensiva

Mascarillas

Proporcionan un tratamiento concentrado en activos hidratantes. Se emplean de una vez a la semana a una vez al mes, según necesidad. Contienen aceites y mantecas vegetales e ingredientes para reparar y nutrir intensamente.

Son un tratamiento intensivo, si abusamos de las mascarillas pueden engrasar demasiado, pero con una frecuencia adecuada pueden mantener tu pelo en el nivel pelazo por mucho tiempo.

El cabello rizado suele necesitar más nutrición e hidratación, las mascarillas serán imprescindibles.

En verano y en momentos de mayor agresión, cualquier tipo de pelo se beneficiará de su empleo.

Los cabellos teñidos requieren mascarillas casi obligatoriamente y en general tras cualquier situación de mayor agresión.

El deterioro de la punta del cabello, lo que se denomina puntas abiertas, se produce por diferentes agresiones externas como el roce continuado con la ropa, el peinado (más si se realizan malas prácticas), secado a alta temperatura, el empleo de tintes, el sol, la sal y/o el cloro del agua.

Es lógico que la punta del cabello sea la parte más frágil, primero porque es la parte más antigua por tanto lleva más tiempo expuesta a las agresiones y además es la que más impactos mecánicos recibe.

Si las puntas están muy estropeadas lo mejor es cortarlas más que gastar en recuperarlas y cuidar el resto del cabello.

Exfoliantes

La exfoliación capilar proporciona una limpieza profunda del cuero cabelludo, puede hacerse cada 1-2 semanas o eventualmente.


No debemos abusar de este procedimiento para no agredir en exceso, pero es muy aconsejable eventualmente si se emplean productos que pueden acumular residuos en nuestra cabeza y para regenerar la piel, estimulando el cambio a una nueva capa de cuero cabelludo.

Existen champús o mascarillas exfoliantes, emplearemos una cantidad pequeña de producto realizando un suave masaje con los dedos a lo largo de toda la superficie, procurando no olvidar ninguna zona y después aclararemos bien.

Serums

Composiciones muy concentradas y efectivas. Se utilizan 1 o 2 veces por semana. Generalmente contienen aceites esenciales que activan la microcirculación de la piel, equilibran la flora, disminuyen la irritación o sensibilidad y aportan nutrientes básicos e hidratantes por lo que optimizan la calidad del cuero cabelludo y del pelo.

Disponemos de serums específicos para el cabello (que aplicaremos de medio cabello a puntas) o para el cuero cabelludo, y para ambos.

Los aceites esenciales son más potentes y concentrados que los aceites vegetales, penetran más y sus funciones son antisépticas, calmantes, antiinflamatorias, depurativas, antioxidantes, etc.

Los serums se suelen emplear con el cabello seco o tras lavarlo para que actúen durante horas, por lo que generalmente se aplican a la noche.

Aceites

Los aceites vegetales nutren e hidratan el cabello.

La hidratación consiste en aportar agua al cabello pero también es importante sellar la cutícula para que no se pierda el agua contenida en la fibra capilar. Y la nutrición básicamente se produce por el aporte de lípidos, aunque también de minerales, aminoácidos y otros elementos que ayudan a mantener la estructura de la fibra capilar.

También existen aceites minerales, derivados del petróleo, muy baratos y por ello muy utilizados pero que no son recomendables, (por ejemplo las parafinas) . Estos aceites generan oclusión, envuelven la piel o el cabello sin dejarlo respirar y generan un efecto barrera artificial y nocivo a la larga.

Los aceites vegetales contienen los ácidos grasos, ceramidas, fosfolípidos que la capa hidrolipídica de la piel y el pelo, (en diferentes proporciones), según su composición nos aportan diferentes cualidades, también contienen antioxidantes, componentes que ayudan a fijar el color, a sellar la cutícula y a mantener la microecología de nuestra melena.

Es muy importante ajustar la dosis y forma de empleo para que el resultado sea adecuado.

Se deben aplicar de medio cabello hasta la punta y en una cantidad pequeña, se dosifican en las manos, se trabajan un poco para posteriormente incorporar a los mechones sucesivamente.

Se pueden incorporar al acondicionador o emplear en seco.

Si empleamos mucha cantidad de producto, el cabello quedará apelmazado, si aplicamos en la base del cabello además de apelmazar, a la larga será nocivo por engrasar el cuero cabelludo perjudicando los folículos pilosos.

La frecuencia de uso dependerá de tu melena, si está muy seca o no tanto, se pueden emplear de uno a varios días a la semana.

El aceite de Argán es uno de los más empleados para el cabello, es un aceite rico en antioxidantes, que puede dejar un tacto más seco que otros, y es menos oclusivo para la piel, pero no hay estudios que demuestren que es mejor, que tiene una diferencia cualitativa que lo haga especialmente indicado para el pelo respecto a otros aceites.

Su empleo dirigido a los cuidados capilares (y  no a otros usos) es una estrategia comercial, por lo que siendo un buen producto, no es superior que otros o que una mezcla de aceites en los que se complementen las cualidades. 

Por tanto argan sí, pero sin olvidar muchos otros aceites maravillosos para nuestra cabellera: (ricino, oliva, karité, macadamia, aguacate, coco, almendra, jojoba, baobab, germen de arroz, monoi, sésamo, amla, etc.)

Muchas mascarillas serums y acondicionadores, incluso algunos champús y cremas para mejorar la coloración incorporan uno o varios aceites y mantecas. 

El empleo de un único aceite respecto a una mezcla o un producto más elaborado no es en sí mejor o peor, hay que comparar y saber los requerimientos de ese cabello en ese momento.

Generalmente una formulación mixta ofrecerá las virtudes conjuntas de varios productos generando sinergias entre los componentes.

Pero si nos gusta el empleo de aceites puros lo mejor es alternarlos para obtener diferentes beneficios y no abusar para que no engrasen demasiado el cabello y sobre todo el cuero cabelludo.

Las prácticas caseras con aceite de ricino, de oliva, etc. Pueden ser beneficiosas si se realiza una correcta aplicación y perjudiciales si sobreengrasamos y tenemos que realizar lavados sucesivos y agresivos para eliminar el aceite.

Esta reflexión es aplicable también a los emplastos caseros de cualquier tipo que leamos en internet.

El sol también afecta al cabello y en verano hay que protegerlo y darle un cuidado extra

En verano es muy recomendable emplear un aceite con filtros solares especialmente  en cabellos teñidos.

Ya existe bastante sensibilización sobre el empleo de filtros para el cuerpo y la cara, pero si también los utilizamos para el cabello, evitaremos tener que realizar intensos tratamientos de reparación posteriores, además el cuero cabelludo también puede quemarse y con ello dañar los folículos pilosos.

Pamelas, sombreros, gorras son muy recomendables en las largas sesiones
estivales de playa.

Productos de Peinado

Existen diferentes productos para fijar los peinados durante un tiempo: lacas, gominas, pomadas, espumas, ceras.

No producen caída capilar, es un mito.

Las nuevas formulaciones se eliminan con facilidad y son menos agresivas con el cabello habiendo mejorado sus funciones plásticas, logrando multitud de efectos, (volumen, brillo, rigidez, flexibilidad, etc.)

Muchas contienen sal, que, a la larga no es positiva para la salud del cuero cabelludo, pero las formulaciones modernas tienen menores concentraciones salinas o no llevan, dejan poco residuo y éste suele eliminarse bastante bien con un cepillado.

Es importante intentar retirar el producto a diario, aunque sea con un cepillado, no aplicar una cantidad excesiva y si los utilizas asíduamente, lavar con un champú exfoliante una vez a la semana para eliminar restos que se puedan acumular en el cuero cabelludo.

También existen formulas para evitar el encrespamiento, dar volumen, brillo al peinado, muchas de ellas con componentes naturales o amigables. Evitad las que contengan siliconas.

Tintes

Cuanto más tardes en comenzar a emplearlos mejor.

La técnica requiere que abramos la cutícula para que el color penetre en la zona media del cabello (recordemos que la cutícula es transparente  y es el cortex el responsable del color.

Tenemos que abrir la estructura del cabello y además decolorarlo para que posteriormente se deposite el color que deseamos.

Para realizar este proceso hay que agredir al cabello (y al cuero cabelludo por contacto) se utilizan agentes alcalinizantes, que elevan considerablemente el pH y agentes oxidantes y aunque cada vez se optimizan las formulaciones para que la agresión sea menor y se traten de contrarrestar sus efectos, el pelo teñido es más frágil y seco y está más expuesto a las agresiones.

El cabello teñido pierde una capa grasa de defensa natural que impermeabiliza (capa F), y esto afecta a la estructura y propiedades del cabello. Esta capa hidrolipídica también proporciona el brillo y suavidad al pelo por ello los cabellos teñidos se ven más opacos.

Un cabello natural absorbe un 10-18% de agua al mojarse mientras que un cabello teñido puede captar hasta un 200% de agua.

El cabello mojado es más frágil, quebradizo por lo que será especialmente necesario cuidar el manejo. 

Como es una melena más sensible al calor hay que extremar el correcto uso de los secadores y emplear ineludiblemente un protector térmico si se usan planchas.

Por otra parte los pigmentos utilizados son tóxicos potenciales, quizás el más común hasta hace poco y más conocido es la Parafenilendiamina (PPD).

Actualmente se han limitado los porcentajes de determinados componentes que se relacionan con mayor riesgo de inducir enfermedades, pero la exposición continuada durante años debe de evaluarse aún de modo riguroso.

Los tintes vegetales emplean pigmentos menos nocivos y utilizan menor porcentaje de alcalinizantes y oxidantes, son más suaves y solo se pueden emplear para dar uno o dos tonos más oscuros del que tengamos.

Definitivamente te recomiendo el empleo de tintes vegetales permanentes, los más recientes, casi son una nueva generación, contienen elementos que calman e hidratan el cabello y el cuero cabelludo y protegen el color mejor para alargar el tiempo de teñido.

Existen técnicas de coloración más y menos agresivas que determinan el periodo de permanencia del tono, pero hay que valorar si no es mejor un tinte permanente que la exposición repetida a tintes temporales o semi permanentes.

En el cabello teñido es especialmente importante el empleo de serums, acondicionadores, mascarillas y champús específicos, es primordial mantener una mejor hidratación, no sólo para prolongar el tiempo que dura el tinte, sino fundamentalmente para  conseguir el máximo cuidado para un cabello y cuero cabelludo agredido y desnaturalizado.

Los productos específicos además de incluir agentes hidratantes, retrasan la oxidación de los tintes y protegen más contra las agresiones externas, por ejemplo suelen aportar filtros solares, obtendremos un pelo más luminoso y suave, más fácil de peinar,  pero esencialmente, más sano.

El lavado rebaja el color de los tintes, por lo que es importante emplear champús suaves, preferiblemente sin sulfatos (que además de resecar más arrastran los pigmentos en mayor grado).

La oxidación reduce la intensidad del color por ello los tintes y productos de cuidado del color incorporan antioxidantes y aceites e hidratantes que sellan la cutícula para que no se escape el color por una excesiva porosidad.

Os espero en unas semanas con un artículo sobre un tema candente, muy interesante, que cobrará cada vez mayor importancia.

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